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Implantación BRC Novedades versión 7

El 1 de julio del 2015 entró en vigor La versión 7 del Protocolo BRC y entre las novedades que la distinguen de la versión anterior, podemos destacar la gestión de fraude, el control del etiquetado, la gestión de los excedentes alimentarios o las novedades en el cálculo de los grados de certificación de las empresas, entre otros variados puntos.


El Protocolo BRC, publicado por primera vez en 1998, ha ido cobrando cada vez mayor relevancia en el mundo desde esta primera fecha de inicio y con esta revisión pretende adaptarse más a las expectativas del mercado y de la industria del sector de la alimentación, para aportar respuestas a sus nuevas necesidades.


La Gestión del Fraude como principal novedad de la revisión del Protocolo BRC

Uno de los principales objetivos que han estado presentes en la revisión del Protocolo BRC es el control para evitar el fraude alimentario.

La aparición de noticias referentes al fraude en el sector alimentario ha sido mas habitual de lo normal y ha preocupado tanto a los consumidores como a las distintas autoridades y empresas del sector. Buscar soluciones que permitieran controlar y evitar que se produjera este fraude ha sido un trabajo al que también se han sumado las normas y protocolos de seguridad alimentaria como podemos observar con la revisión del Protocolo BRC.

En este caso, este protocolo se ha basado en dos informes oficiales que tratan el control del fraude y que introducen nuevos requisitos referentes a este tema, que son: el Informe Elliott y el Informe UE 2013/2091. Por esta razón, uno de los principales objetivos que han estado presentes en la revisión del Protocolo BRC es el control para evitar el fraude alimentario.

Además, se ha buscado al introducir la nueva sección 5.2., Etiquetado de Producto, un control mayor sobre el etiquetado para garantizar que este sea exactamente el que se corresponde y no otro similar, además de la revisión de las etiquetas en cinco supuestos: cambio de receta, nuevas materias primas, cambios en la legislación, etc. Con ello se pretende lograr el objetivo de que el etiquetado sea un 100% fiable.

También referente al fraude, en el requisito 3.5.1, Gestión de Proveedores y Materia Primas y de Material de Envasado, se añade la necesidad de la evaluación del riesgo de fraude en las materias primas. Por esta razón y sobre este punto, el protocolo establece la revisión de la evaluación con una periodicidad mínima de un año y la realización de auditorías de seguridad alimentaria a todos aquellos proveedores que no cuenten con la certificación GFSI. La única exclusión a esta medida se indica al permitir el uso de cuestionarios a proveedores de bajo riesgo.

Además, en un intento de reforzar estas medidas, se incluye la indicación de que se debe verificar el sistema de trazabilidad de forma inicial y al menos cada tres años. Todo ello para primar la transparencia como elemento esencial que busque un control y una lucha activa contra el fraude en este sector.

El Control de los Excedentes Alimentarios: novedad de la revisión.

Se está poniendo especial atención en la utilización eficaz de los excedentes alimentarios es una constante de la actualizad que podemos ver reflejada en numerosos y variados soportes y lugares, por lo que el Protocolo revisado BRC se ha unido a esta tendencia al introducir requisitos relacionados con la reducción del desperdicio alimentario y del que podemos destacar el apunte de que cualquier donación que se haga de alimentos debe contar con la autorización del propietario de la marca.

Otras novedades de la revisión del Protocolo BRC.

De forma resumida y para finalizar, otras novedades son las siguientes:

Se introduce el nuevo requisito 4.2.3. que se centra en la seguridad de los almacenes externos, tuberías y silos, contemplándose además un tipo de zona Ambient High Care para los productos que pueden estar afectados por riesgos de patógenos si no se conservan a una temperatura concreta.
En el punto sobre Limpieza e Higiene la revisión introduce criterios de aceptabilidad referidos en aspectos químicos, alergénicos y microbiológicos.
Los estudios sobre controles de plaga pasan a una frecuencia anual y se aporta una especial relevancia a la implicación del personal en este control.